jueves, 24 de abril de 2008

El Antimuro.

El antimuro, levantado a ojo, con ladrillos fiscales más desmigajados que Pan de Pascua, apoyado a la mala contra el muro vecino, ignorante de cortafuegos y otras regulaciones, el antimuro es la mala consciencia del vecino que se aprovechó de la “Ley del mono” para ganar unos cuantos centímetros de más, unos pocos grados de inclinación para su techumbre, sin importarle ni un cuete la privacidad del otro, el espacio vital del otro: ampliaciones sujetas con clavos, paletadas de cemento, rejillas incrustadas a la brutanteque. La desregulación del espacio construído tiene su equivalente en la transformación de la calle en esquina para los marginales, en tierra de nadie para las balaceras y ajustes de cuentas y transacciones a plena luz del día. El muro malo es el muro que transfiere la lógica de la tierra de nadie al corazón de las poblaciones, al centro mismo de las plazoletas; el espacio tomado, apropiado con la pillería mal entendida del chileno (o de la chilena), es el robo al espacio común de la caminata, del saludo en la esquina, de la pausa frente a un quiosco. Una ciudad en que unos cuantos se apropian de los espacios desregulados, otros arruinan los términos de espacios comunes y comunales, es como un reino devidido contra sí mismo: no puede sobrevivir por mucho tiempo antes de que arruine la vida de sus habitantes y se arruine a sí mismo como testimonio del fracaso de una sociedad lo suficientemente madura como para consolidar sus muros.

martes, 22 de abril de 2008

El Muro

En mi fantasía, el muro es siempre una obra noble. Levantado con esfuerzo de mezclas, cosecha y moldeado de ladrillos, tirado a cordel con el horizonte como único límite, el muro defiende contras las tormentas de viento y arena, contra el crecimiento de las aguas, contra balaceras y escupitajos de largo alcance. El muro bueno, levantado por el pater familias, con arreglo a los ritos antiguos; el muro inviolable que deslinda la tierra de nuestros muertos, es la puntuación del hombre sobre la página en blanco de Natura. Indica la necesidad de pensar en términos de adentro y afuera, de antes y después de la primera piedra colocada con esfuerzos de arrastre y planos enjabonados. Conciencia analógica si se quiere, proyección de la mente que se sabe protegida por el paramento del cráneo: débil defensa contra peñascazos, intentos de trepanación amistosa y cachamales en la nuca. Puede ser un murito, una simple corrida de ladrillos, una línea de cordeles manchados con tiza, pero impone respeto; alguien se tomó el trabajo de limitar los alcances de la casa, el cementerio y el jardín, el taller lítico o la cocina de los muertos, y quien cruza esa frontera doméstica debe pagar las penas del infierno, debe llover sobre él o ella la misma lluvia de flechas que agobió a los griegos por capricho y tupé de Febo Apolo. Debe condenarse en el círculo reservado a los imprudentes y a los traidores a la Patria.

lunes, 21 de abril de 2008

Antigraffiti: Nace un concepto.

"Antigraffiti" es un espacio de reflexión teorético-literaria sobre el fenómeno del graffiti en Santiago de Chile. Su objetivo es construir una enunciación ficcional que, a través de recursos estético-retóricos, ayude a promover una consciencia sobre el graffiti, considerado este último como fenómeno social y cultural que condiciona drásticamente nuestra habitabilidad de la ciudad. Asimismo, "Antigraffiti" aspira a convertirse en un motor retórico-discursivo que incite al receptor a desfamiliarizar fenomenológicamente la percepción del graffiti, permitiendo la articulación de una perspectiva crítica y, como consecuencia, una práctica cívica en relación a la presencia, cada vez más ubicua, del graffiti en nuestros espacios públicos y privados.

La organización y crecimiento de las entradas del blog estará condicionada por la práctica misma de (tratar) de percibir al graffiti como parte de la experiencia de un sujeto ficcional que habita y lee su ciudad desde la cotidianidad. Este sujeto ficcional no se corresponde, necesariamente, con el sujeto biográfico que entrega sus datos personales en el perfil del blog, pero forma parte de la constelación de identidades fragmentadas que el sujeto en general, y el biográfico en particular, buscan reunir y coordinar para levantar una visión de mundo que se pueda compartir con los demás.
"Antigraffiti" es, pues, un experimento virtual que aspira a construir un discurso para representar crítica y creativamente, un sector de la realidad que se ha transformado en habitual, rutinario y natural, y, por lo tanto, a la vez visible e invisible, innombrable e intocable: en suma, en dogma, ideología, violencia.